Este blog está asociado a las páginas web de las asignaturas de Microbiología del Grado de Biotecnología y del Grado de Ciencias Ambientales de la UMH.





Inicialmente era usado para publicar los resúmenes divulgativos de los trabajos presentados en clase, pero ahora se va a usar la cuenta de twitter para eso. Así que este blog va a permanecer como un espacio para la reflexión sobre el funcionamiento de la asignatura.


También podrás encontrar diversas páginas y blogs relacionados con el mundo de la Microbiología. El material que se presenta en ellos puede ser utilizado en clase.


viernes, 13 de mayo de 2016

Purificación y caracterización enzimática de una nueva 𝛽-1,6-glucosidasa en Aspergillus oryzae.


Hay muchas enzimas capaces de romper los azúcares presentes en la mayoría de alimentos. Estas enzimas , por lo general son de la familia de las B-Glucosidasas, y en este caso nos interesa la enzima B-1,6-Glucosidasa. Esta enzima se obtiene de una familia de bacterias denominadas Flavobacterium, pero ¿son las únicas que pueden producir este enzima? Según un artículo de investigación realizado por unos científicos japoneses, es posible obtener esta enzima en hongos, más concretamente en un hongo llamado Aspergillus oryzae.

Imagen 1. A. oryzae



En esta entrada de blog contestaremos tres preguntas: ¿De qué trata el artículo? ¿Cómo se realizó el experimento? y ¿Qué resultados se obtuvieron? 

En el ensayo los científicos intentaron hacer que A. oryzae produjese B-1,6 Glucosidasa. Lo primero que  hicieron fue obtener diferentes cepas de A. oryzae e investigar sus genes para ver si en su ADN tenían el gen de dicha enzima. Una vez encontraron el gen, tenían que encontrar qué cepa tenía dicho gen, así que cultivaron las distintas cepas poniendoles como alimento MUG (un azúcar que es fluorescente cuando se le ilumina con rayos UV). Cuando el hongo tenía la enzima que buscaban, no tenían fluorescencia alrededor ya que se habían “comido” el MUG.

Lo siguiente que tenían que hacer era conseguir separar la enzima del resto de cosas. Para ello lo primero que hicieron fue una filtración para separar la enzima del hongo, pero esta enzima está mezclada con otras proteínas que no interesan así que se le puso sulfato de amonio que hace que estas proteínas caigan por precipitación y se separen de nuestra enzima. Pero todavía quedan otros compuestos químicos que contaminan esta enzima por lo que realizaron una técnica  llamada cromatografía que permite separarla de los contaminantes. Ya está la enzima aislada. Lo siguiente que hicieron fue realizar diversas pruebas para ver sus características.

Figura 1




En la figura 1 podemos ver una foto de los resultados de una técnica llamada electroforesis en SDS-Page. Estos resultados demuestran que la B-1,6 Glucosidasa está N-glucosilada y pesa 150 KDa.









Figura 2





En la figura 2 nos indica que compuestos son los que prefiere romper la B-1,6-Glucosidasa.









Figura 3



En la figura 3 las gráficas B y D se ve que la enzima es estable en un rango amplio de temperatura y pH ya que mantiene en todo momento su actividad máxima. En las gráficas A y C nos indican cual es su máxima actividad dependiendo de las condiciones de temperatura y pH



Además, descubrieron que la enzima aumentaba su actividad con los compuestos : Hierro, calcio, manganeso y magnesio  pero deja de funcionar (se inhibe) en presencia de mercurio, zinc y glucono d- lactona
Todo esto está muy bien, pero ¿para que nos sirve? Como ya hemos explicado este tipo de enzimas sirve para romper azúcares por lo que dentro de la industria alimentaria tiene un gran valor a la hora de eliminar sabores amargos producidos por la gentibiosa (un azúcar) o también para aumentar el aroma de ciertos vinos.
Otras aplicaciones que no se relacionan con la industria alimentaria son por ejemplo la obtención de abono y papel ya que puede romper la celulosa que se utiliza para obtener estos productos.

Pero ¿por qué utilizar la B-1,6-Glucosidasa de A. oryzae y no la de Flavobacterium? La respuesta es simple. La enzima que se obtiene de A. oryzae es más estable y más específica que la de Flavobacterium aunque su actividad es menor. Esta desventaja se compensa puesto que al ser más estable abarata los costes del producto final


BIBLIOGRAFÍA:

Akira Watanabe, Moe Suzuki, Seiryu Ujiie, Katsuya Gomi. Purification and enzymatic characterization of a novel β-1,6-glucosidase from Aspergillus oryzae. Journal of Bioscience and Bioengineering Volume 121, Issue 3, Page 259-264. March 2016  


ENTRADA REALIZADA POR:

Fernando Viudes Plazas
MªÁngeles Martínez Gilabert
Francisco Javier Vázquez Gallardo
Ana Pérez Guevara
Ariadna Tormo Martinez
Manuel Jesus Vidal Casanova


domingo, 31 de mayo de 2015

Producción y caracterización de ectoína por Marinococcus sp. ECT1 aislado de un entorno de alta salinidad.

Seguramente, querido lector, al leer el título de esta entrada se encuentre en la misma situación que antes de hacerlo ¿Qué o quién es Marinococcus sp.ECT1? y ¿qué es la ectoína? Son preguntas que habrán rondado su cabeza. No se preocupe, vamos a responderlas punto por punto y, quizá, incluso consigamos que comprenda el proceso experimental que hay detrás de ellas. Vamos allá.

Salar de Uyuni, medio similar al de Marinococcus ECT1.
Cortesía de TravellersBook.net
   Marinococcus sp. ECT1 es una bacteria, del tipo coco (forma más o menos esférica), descubierta por investigadores taiwaneses en un campo de sal de la isla de Taiwan. Por vivir en esas condiciones tan  salobres esta bacteria, al igual que muchas otras de su entorno, necesita desarrollar un mecanismo de defensa para adaptarse al estrés osmótico en entornos hiperosmóticos, pero ¿qué significa esto realmente? En algún momento de su vida le habrán dicho que no debe beber agua del mar, porque eso le produciría, paradójicamente, una pérdida de líquidos. Dicho de otra forma, hablamos de efectos osmóticos. Ya saben, el paso de disolvente de la cavidad menos concentrada a la más concentrada por una membrana para igualar las concentraciones; y esto es exactamente lo que la mencionada Marinococcus sp. ECT1 necesita evitar. Imagínese, vivir en medio de un desierto de sal no debe ser muy favorable en cuanto a pérdida de agua se refiere. ¿Cómo evitan, por tanto, este fenómeno? Con los llamados solutos compatibles: compuestos que las células, en este caso las bacterias, acumulan en su interior para evitar el paso de fluido a un medio más concentrado. Y aquí es donde entra en juego la ectoína, un compuesto que podrán encontrar en los protectores solares que pronto empezarán a usar. El interés por tanto radica en que una bactería que vive en un medio tan extremo, osmóticamente hablando, como puede ser Marinococcus sp. ECT1 podría llegar a ser una gran productora de ectoína con una buena aplicación en la producción industrial. Y en esto se basa el experimento precisamente: en obtener las condiciones de laboratorio óptimas en las que obtener una producción de ectoína máxima y compararla con otras producciones ya conocidas para valorar su posible uso industrial.

    Partiendo de la cepa ECT1 se procedió a su cultivo añadiendo células a un Erlenmeyer que para producir una fermentación (producción de ectoína) líquida. Dicho Erlenmeyer contenía un medio de cultivo conocido como YCMS, a saber: medio salino con extracto de aminoácidos de levadura. Se escogió este medio tras compararlo con otros disponibles (caldo de lisogenia, principalmente) y certificar un mayor rendimiento en cuanto a crecimiento bacteriano y, por tanto, de producción de producto de interés. Pero no solo del medio inicial de cultivo depende el correcto crecimiento bacteriano. Diversos factores fueron estudiados con el objetivo de determinar las condiciones ideales para la producción de ectoína, entre ellos: temperatura, pH, velocidad de agitación del cultivo, concentración de sal, diferentes fuentes de carbono y nitrógeno, alimento imprescindible para las bacterias; y la concentración de extracto de levaduras. La mayoría de estos análisis se llevaron a cabo mediante prueba y error. Tras establecer unas condiciones de crecimiento y dejar a las bacterias crecer se determinó la concentración celular, siendo el último paso la purificación de la ectoína producida y el análisis de esta para certificar su pureza y calidad.

Análisis para medir la influencia
de la temperatura en la producción de ectoína.
Yu-Hon Wie et al.
Influencia de la concentración de extracto de levadura
en la producción de ectoína.
Yu-Hon Wie et al.




















    La purificación se llevó a cabo con un primer proceso de centrifugación del cultivo, separando así las células del medio de cultivo. La parte sólida que queda de la centrifugación, se mezcló con etanol, cloroformo y agua en proporción 1:1:1 para, posteriormente, centrifugar esta disolución. Se dejó secar en un horno a 100º C, se volvió a disolver en etanol y se filtró a través de un filtro compuesto por carbón activado. Este carbón activado se separa del etanol hirviéndolo. El extracto final se seca a 100º para eliminar el etanol remanente, obteniendo así ectoína purificada.

  Una vez obtenida la ectoína era necesario realizar un análisis para determinar su estructura química y así poder confirmar que Marinococcus sp. ECT1 es productora de una ectoína que cumple las expectativas deseadas para el producto. Partiendo de una ectoína suministrada por Sigma-Aldrich, se utilizó esta como muestra patrón que marcaría los estándares a alcanzar por la ectoína de Marinococcus sp. ECT1. El análisis se realizó con pruebas como la resonancia magnética nuclear y la espectrometría de masas. Ambas pruebas demostraron que el compuesto sintetizado responde a los estándares de la ectoina, permitiendo conocer también que la ectoina procedente de Marinococcus sp. ECT1 puede contener sales de cloro y demostrando pues, que es una nueva cepa con la que producir ectoína.

Resultado del análisis de resonancia magnética nuclear para ectoína sintetizada por Marinococcus sp. ECT1.
Yu-Hon Wie et al.
   Marinococcus sp ECT1 tuvo un rendimiento en la producción de ectoína igual, o superior, que otros géneros de bacteria utilizados para la producción por lo que sí resultó ser viable para su explotación industrial. Además, el estudio muestra, por primera vez, que Marinococcus sp. ECT1 puede sintetizar ectoina y que la bacteria crece y sintetiza ectoína cuando crece en un medio salino, siendo la tasa de producción la máxima cuando el medio se encuentra en las siguientes condiciones:

Concentración de NaCL: 2M ; 442 mg/L de ectoina como producción máxima.
Fuente de carbono: 40 g/L de extracto de levadura (YE); nivel de producción máxima 2.5 g/L
Tipo de cultivo: cultivo en batch.
Temperatura: 30ºC
pH = 7
Grado de agitación: 200 rpm

   Estas condiciones y resultados son específicas del trabajo de laboratorio y están lejos de tener un una aplicación directa a nivel industrial, por lo que el objetivo actual es desarrollar una estrategia de fermentación para la producción de ectoina que sea práctica para su uso industrial.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

Yu-Hong Wei, Fang-Wei Yuan, Wei-Chuan Chen, and Shan-Yu Chen. Production and characterization of ectoine by Marinococcus sp. ECT1 isolated from a high-salinity environment. Journal of Bioscience and BioengineeringVOL. 111 No. 3, 336–342, 2011

ENTRADA REALIZADA POR:

Yeray López Aniorte
Marina Terol González
Jorge Ruiz Ramírez
José Marcos Berna Belmonte
María Elizabeth Salvador Mira 

Producción de pigmentos por Monascus purpureus

¿Nunca os habéis planteado por qué hay camisetas rojas si la lana o el algodón son de color blanco? ¿O por qué la paella es amarilla? Pues bien, esto es gracias a los colorantes y pigmentos. Los pigmentos naturales eran los más utilizados en el siglo XIX en el ámbito textil pero hoy en día la gran mayoría son sintéticos ya que presentan numerosas ventajas. Pero como no todo en esta vida es de color de rosa, presentan además inconvenientes tales como un efecto negativo sobre el medio ambiente. Frente a esto se están buscando una serie de alternativas, como el uso del género Monascus para la producción de pigmentos naturales. 

Os presentamos a la especie Monascus purpureus, que es con la que se ha trabajado. Esta especie es un moho que puede crecer en muchos ambientes fáciles de reproducir. Para este proceso se ha utilizado la fermentación en estado sólido, ya que presenta un menor coste porque los sustratos utilizados proceden de residuos de la industria agroalimentaria. 

Como sustrato se utilizó el raquis de la espiga del maíz, ya que es mucho más barato que otros residuos. La fermentación produjo una concentración más alta de pigmento rojo usando el maíz que usando otros residuos agroindustriales ya que está formado por azúcares fácilmente digeribles por las enzimas de Monascus.

A simple vista esto parece muy fácil, pero ¿cómo se ha llegado a la conclusión de que Monascus es una buena opción para producir pigmentos? La respuesta es bastante obvia, se han estudiado los factores que afectan al crecimiento del hongo y, por tanto, a la producción de pigmento. 

Maíz sin fermentar (izquierda) y fermentado por M. purpureus (derecha)
En los experimentos que se comentan a continuación se midió la biomasa y la producción de pigmentos amarillos (longitud de onda a 412nm) y de pigmentos rojos (longitud de onda a 500nm). 







  • pH: se observó que a pH bajos (1-2) y altos (>8) se inhibe la producción de pigmentos. A partir de pH 2 comienza la producción de pigmento alcanzando a pH 5 la producción máxima de pigmento rojo y a pH 6 de pigmento amarillo. Como se muestra en la gráfica, a partir de pH 6 la producción comienza a disminuir. 




  • Temperatura: M. purpureus es un organismo mesófilo (Tª óptima de crecimiento entre 15-35ºC) y, como es normal, tiene un máximo de producción de pigmento a 30ºC. Como todo en exceso es malo, si aumentamos mucho la temperatura, la producción se reduce drásticamente.




  • Tamaño del inóculo: si tenemos una pequeña cantidad de hongo la biomasa será insuficiente y habrá poco producto, mientras que a grandes cantidades de hongo, se producirá biomasa excesiva y se agotarán los nutrientes. Como se representa en la gráfica, con un tamaño de inóculo de 4 mL se obtiene la máxima producción de pigmento. 



  • Tiempo de incubación. Si se mantiene al hongo durante 168 horas será capaz de producir una máxima cantidad de pigmento. Sin embargo, si se deja incubar mucho más tiempo la cantidad de pigmento empieza a disminuir debido a la fase de muerte. 





  • Humedad. Lo mejor es un punto intermedio, porque si hay mucha humedad disminuye el oxígeno disponible y si hay poca lo que ocurre es que hay menos disponibilidad de nutrientes. Este punto intermedio es el 60% en el cual la producción de pigmento es máxima. 





Una vez que se ha visto cómo afectan los factores externos a Monascus purpureus, para dar el visto bueno a esta alternativa se debe comprobar la estabilidad del pigmento. Entonces se observó que las variaciones del pH afectan al color del pigmento, que es termoestable (no sufre alteración por variaciones de temperatura) y que es no higroscópico (no absorbe la humedad). En conclusión, con este procedimiento se consigue abaratar la producción de pigmentos y aumentar el rendimiento, además de no producir daños en el medio ambiente. 

Todo este trabajo no hubiese merecido la pena si no lo hubiesen realizado pensando en una meta futura, que sería la aplicación en la industria farmacéutica, en cosmética, en la industria textil y en la alimentaria. Cabe destacar la producción del arroz de levadura rojo en países asiáticos y su uso como sustituyente de nitritos en el curado de la carne, disminuyendo los riesgos de padecer cáncer por el consumo excesivo de estos productos. 

Bibliografía

Palanivel Velmurugan, Hyun Hur, Vellingiri Balachandar, Seralathan Kamala-Kannan, Kui-Jae Lee, Sang-Myung Lee, Jong-Chan Chae, Patrick J. Shea, Byung-Taek Oh. "Monascus pigment production by solid-state fermentation with corn cob substrate". Journal of Bioscience and Bioengineering; Sept 2011 doi:10.1016/j.jbiosc.2011.08.009

Autores del blog

Raquel Andreu Ivorra
Rocío Díaz Puertas
Daniel Esteve Moreno
Miriam Gámez García
Oana Solovastru

viernes, 29 de mayo de 2015

Mejora de la eficiencia de la producción de butanol por fermentación de lignocelulosa absorbida

El origen de la bioproducción de butanol está en la Primera Guerra Mundial, donde los ingleses andaban escasos de acetona para la fabricación de municiones. Problema al que dió solución un químico de origen ruso, Chain Weizmann. Este desarrolló la fermentación butanol-acetona utilizando a la bacteria anaerobia Clostridium acetobutylicum, ya que es la única capaz de fermentar xilosa, pero en mezclas con glucosa y xilosa primero consume la glucosa y la xilosa la deja para el final.
Actualmente hay dos formas de producir butanol, la primera y la más utilizada es la producción físico-química de derivados del petróleo; la segunda es mediante la bioproducción en las fermentaciones conocidas como ABE.

Se utiliza como sustrato para la fermentación los restos no utilizados del maíz. Estos rastrojos se secan y se machacan obteniendo fragmentos que se mojan con agua destilada. El pretratamiento realizado es el siguiente:

          Rastrojo + explosión de vapor
       SECS(steam-exploded corn stover)
                 

                     SECS + NaOH
 
         SECSAT (SECS Alkali-Treated)

Dicho pretratamiento es importante para obtener el mejor sustrato posible para la fermentación; después de esto, el SECSAT se seca y se almacena.
La fermentación para producir biobutanol se puede llevar a cabo de tres formas:
  1. Fermentación sumergida (SMF), la más utilizada actualmente.
  2. Fermentación en sistema sólido, que presenta algunas ventajas, como la mejora del rendimiento y de las características del producto, pero otros problemas como crecimiento limitado por el bajo contenido de agua.
  3. Fermentación en lignocelulosa absorbente (ALF), que debido a su alta porosidad tiene una mayor capacidad de retención de agua.

Antes de hablar sobre la aplicabilidad, hay que mencionar las diferentes fuentes de carbono.
Según los resultados obtenidos en un primer experimento en el que se analizaron la glucosa y la xilosa, se concluyó que la glucosa es el sustrato preferente, puesto que da un mayor rendimiento y su productividad es mayor. Este experimento se llevó a cabo sin eliminar la lignina.
Tras eliminar la lignina, los cambios observables, son:

  • El contenido en etanol disminuyó significativamente, sobre todo en la fermentación de la xilosa.
  • El contenido relativo de acetona en el disolvente aumentó en la glucosa, así como en la xilosa.
  • En lo que respecta al butanol apenas hubo grandes cambios en su concentración.
Estos cambios provocan problemas económicos en la fermentación de ABE. Por tanto, se buscaron otras alternativas como son la producción ABE por cofermentación de glucosa y xilosa. Este proceso es muy importante para abaratar el coste de la fermentación.
Se estudia posteriormente el rendimiento de este microorganismo en ALF y se obtienen los siguientes resultados:
En la tabla 2 se muestra la eficacia de la fermentación de tres mezclas de azúcar con diferentes proporciones de cada componente.

Se puede observar que el aumento de la proporción de xilosa causa un efecto negativo.  Se demostró que la glucosa inhibe parcialmente la utilización de xilosa en las mezclas.

En la tabla 3 se muestra el contenido de lignina en SECS y en SECSAT.

Los resultados obtenidos muestran como el contenido de lignina disminuye en SECSAT. También se muestra que la lignina ha conseguido aumentar la porosidad y también la superficie específica del transportador. Por todo ello podemos afirmar que el SECSAT es el más apto para ser utilizado como un transportador absorbido por los microorganismos.
La tabla 1 recoge los datos comparativos de la fermentación entre SECS y SECSAT.
Se demuestra el efecto de mejoría en la extracción de lignina en ALF. Fila 3, mayor rendimiento. Por lo tanto, el SECSAT es usado como un apoyo, no como una fuente de nutrientes.

Mediante la sacarificación y fermentación parcial (PSSF) del SECSAT, se obtienen más azúcares libres y de esta manera, se reduce el coste de las fermentaciones. Para conseguir la sacarificación y fermentación parcial durante el proceso de fermentación se añade celulasa. Los resultados que se obtuvieron mediante dicho proceso fueron los siguientes: 
Los resultados obtenidos muestran un rendimiento mayor de ALF en presencia de la enzima.
















En este diagrama se resume el proceso de producción de butanol y la obtención de otros productos secundarios.


¿Cuáles son los intereses de todo este proceso de producción de butanol?
La producción de butanol tiene dos principales intereses, uno como producto químico para la fabricación de pinturas, detergentes, explosivos, entre otros, la otra como combustible líquido alternativo a los combustibles fósiles. Sin embargo, la producción de biobutanol todavía no es económicamente competitiva, debido principalmente a la baja concentración de butanol en caldo de fermentación. Por eso se busca el desarrollo de una nueva tecnología que abarate los costes y aumente el rendimiento.
Una de las alternativas estudiadas es la producción de butanol por ALF, ya que no solo aumenta el rendimiento del ABE, sino también se produce un cambio en la relación del disolvente.
Como conclusiones de dicho estudio se obtuvo que la fermentación mixta de pentosas y glucosas muestra una fermentabilidad mayor, aunque menor que el nivel medio de la fermentación de azúcares separados. Además, PSSF de SECSAT para la producción de butanol podría aumentar el poder de fermentación y preparar un excelente material de fabricación de papel. También, la lignina que ha quedado en disolución en la solución alcalina del SECSAT se podría separar para producir productos derivados de lignina, y el NaOH en disolución podría ser recuperado y reutilizado. Todos estos resultados pueden economizar la producción industrial de la ABE.

BIOBLIOGRAFÍA
Qin He and Hongzhang Chen, (2012). Improved efficiency of butanol production by absorbed lignocellulose fermentation. Journal of Bioscience and Bioengineering, Volume 115, Issue 3, Pages 298-302.

ALFONSO AZORÍN GUAITA
FRANCISCO JOSÉ CANDELA MOLLÁ
JULIÁN JOSÉ DUQUE PEDRAZA
PEDRO GUZMÁN BLASCO
ALEJANDRO ELEAZAR PEÑIN FRANCH

Mejora de la producción de MEL por Pseudozyma hubeiensis SY62

Los biosurfactantes (surfactantes producidos por seres vivos) son compuestos que facilitan la mezcla de una sustancia acuosa con una sustancia aceitosa, y son de gran interés en diversas industrias (cosmética, minera, ambiental –en biorremediación-, farmacéutica –como transportadores de fármacos-, etc.). Uno de los biosurfactantes más apreciados son los lípidos de manosileritritol (MEL), que son un tipo de glucolípidos producidos por hongos y bacterias. Se clasifican según su estructura química en MEL-A, MEL-B, MEL-C y MEL-D.

Los MEL son de interés no solo por ser buenos biosurfactantes y tener unas condiciones de producción suaves, sino además por tener otras propiedades que se han demostrado en ciertos estudios (actividad antimicrobiana, unión a la inmunoglobulina G humana, posible terapia contra la leucemia, aumentan la eficacia de ciertas terapias génicas en mamíferos, etc).

Debido a su gran interés como biosurfactante, el investigador japonés Masaaki Konishi y su equipo se propusieron hallar las condiciones óptimas para la producción de MEL mediante cultivo de lote alimentado o fed-batch (que consiste en crecer microorganismos aportándoles los nutrientes que necesitan de forma continua o secuencial). El objetivo es recortar los costes de producción de MEL y obtener la máxima productividad posible. Para ello han empleado como microorganismo productor Pseudozyma hubeiensis SY62, una cepa de levadura aislada del fondo del mar Sagami. Esta levadura produce principalmente MEL-C, aunque también MEL-A y MEL-B.

En primer lugar, se determinó la producción de MEL en condiciones preliminares. Éstas fueron: 200 rpm de velocidad de agitación, 25ºC de temperatura, 50 g/L de aceite de oliva, 50 g/L de glucosa y 2 g/L de extracto de levadura. El resultado fue 7,5 g MEL/L al día, siendo, el objetivo del presente estudio, superar dicho valor de producción.

Así, se realizaron diversos experimentos, en los que se modificaron los siguientes parámetros: velocidad de agitación, temperatura, concentración de extracto de levadura y concentración de las fuentes de carbono (aceite de oliva y glucosa).


Para comprobar que la velocidad de agitación empleada en el experimento inicial era la óptima, estudiaron su efecto en el crecimiento celular y en la producción de MEL. Los resultados mostraron que la velocidad de agitación afecta de forma insignificante al crecimiento celular. Sin embargo, velocidades de agitación menores de 150 rpm o mayores de 200 rpm tienen como resultado una menor producción de MEL. Por tanto, la velocidad de agitación óptima está entre 150 y 250 rpm, lo que confirma que la velocidad de agitación elegida inicialmente, 200 rpm, era correcta. Por eso, para el resto de los experimentos, se siguió utilizando esa velocidad.


También se estudió si la velocidad de agitación afectaba a los distintos tipos de MEL producidos, llegando a la conclusión de que no afectaba. La fracción de MEL-C fue de aproximadamente 70% a todas las velocidades de agitación, la de MEL-A fue del 30% y la de MEL-B fue insignificante.




A continuación, comprobaron si la temperatura empleada inicialmente era la óptima. Para ello, estudiaron el efecto de la temperatura en la producción de MEL y en el crecimiento celular. Así realizaron varios cultivos a diferentes temperaturas, y se vio que el crecimiento celular se estimulaba al ir aumentando la temperatura hasta aproximadamente 34ºC, a partir de la cual caía drásticamente. En cuanto a la producción de MEL, mostraba un máximo a los 25ºC y se inhibía por encima de los 28ºC. Concluyeron por tanto que la temperatura elegida inicialmente, 25ºC, era la óptima. Dicha temperatura es menor que las de otras levaduras productoras de MEL del mismo género, cuyos valores van desde 28ºC a 32ºC.

También se estudió el efecto de la temperatura en los diferentes tipos de MEL producidos. Los resultados de los experimentos muestran que la producción de MEL-B es despreciable y no varía con la temperatura, mientras que el ratio de MEL-C va aumentando desde los 15ºC hasta los 35ºC, y el ratio de MEL-A va disminuyendo en la misma medida. Sabiendo esto, se podrá adecuar la temperatura en los procesos de producción de MEL dependiendo de cuál sea el tipo de MEL que se desea obtener.


Tabla: Producción de MEL a diferentes concentraciones de las fuentes de carbono
y del extracto de levadura.

Seguidamente, se estudió el efecto de la concentración de extracto de levadura (tabla 1). Manteniendo constante la concentración de las fuentes de carbono (aceite de oliva y glucosa), se aprecia que al aumentar el extracto de levadura aumenta la producción de MEL y el crecimiento celular (tabla 1, intentos 1-4, 5-6, 7-8, 9-10). En los intentos del 1 al 4, se observa que al aumentar el extracto de levadura, la producción de MEL aumenta pero no tanto como en el resto de experimentos realizados a concentraciones de fuentes de carbono superiores. Esto se debe a que en los intentos 1-4 la concentración de fuentes de carbono es insuficiente (50 g/L). Por otro lado, en los intentos 7-8 y 9-10, las fuentes de carbono están en exceso, y vemos que, al aumentar el extracto de levadura, la producción de MEL aumenta bastante, pero todos los valores de producción de MEL ya son menores que el máximo obtenido en el intento 6 (49,2 g MEL/L). Por tanto, se puede afirmar que existe una inhibición en la producción de MEL y en el crecimiento celular cuando las fuentes de carbono están en exceso (a partir de 150 g/L), así pues, por más fuentes de carbono que se añadan, no se va a obtener una mayor producción de MEL, sino que ésta incluso disminuirá (tabla 1, 7-10).

También se estudió en estos cultivos el efecto del pH. Los pH finales variaron entre 4’9 y 6’4 (tabla 1, última columna), pero sin seguir un patrón fijo. Por tanto, se dedujo que no había una correlación significante entre el pH final y la producción de MEL y el crecimiento celular. 

Así, de todos estos experimentos, se concluye que las condiciones óptimas de cultivo son: 200 rpm de velocidad de agitación; 25ºC de temperatura; 10 g/L de extracto de levadura; 100 g/L de glucosa y 100 g/L de aceite de oliva (que es lo había en el intento 6 de la tabla 1). 

Finalmente, siguiendo estas condiciones se preparó un cultivo fed-batch de Pseudozyma hubeiensis SY62. Así, se observa que la concentración de MEL. Tres días después de la inoculación de SY62, se comprobó que las fuentes de carbono adicionadas se habían agotado, por lo que se volvió a añadir la misma concentración de glucosa y de aceite de oliva. La concentración de MEL alcanzó los 129 g/L el séptimo día. La productividad volumétrica calculada fue de 18,4 g/L al día (mientras que la del experimento inicial era de 7,5 g MEL/L al día).

                                       

En cuanto al peso seco de las células, en el tercer día alcanzó el valor de 40 g/L y permaneció constante desde entonces. En el séptimo día se comprobó que no había glucosa ni aceite de oliva en el medio, ya que se habían consumido por completo. El coeficiente de rendimiento fue de 0,33 g MEL/g fuentes de carbono. Además, se observó que la proporción de los distintos tipos de MEL se había mantenido constante durante todo el cultivo, siendo la proporción de MEL-C un 62,1%, la de MEL-A un 30,8% y la de MEL-B un 7,1%.                         

La productividad volumétrica de MEL resultante de la cepa SY62 en las condiciones óptimas descritas ha sido la más alta registrada hasta el momento, lo que tendrá un gran impacto, ya que permitirá recortar los gastos de producción de MEL.


Resumen realizado por:
Khouloud Tassnim Abidi, Daniel Cazorla Barrero, Helena Codina Márquez y Sara Fontcuberta Cervera.
Basado en el artículo:
Masaaki Konishi, Takahiko Nagahama, Tokuma Fukuoka, Tomotake Morita, Tomohiro Imura, Dai Kitamoto and Yuji Hatada.
Yeast extract stimulates production of glycolipid biosurfactants mannosylerythritol lipids, by Pseudozyma hubeiensis SY62.
Journal of Bioscience and Bioengineering. Volume 111, Issue 6, June 2011, Pages 702–705 doi:10.1016/j.jbiosc.2011.02.004

Sobreexpresión de la cefalosporina C acilasa contiene mutaciones en el túnel de transporte de sustrato.





La búsqueda de productos que aumenten la calidad de vida de la población está a la orden del día. La biotecnología es un claro ejemplo de ello y cada vez se hace mayor hincapié en la búsqueda de nuevos fármacos y mejora de éstos. Un ejemplo de esto son los antibióticos, que como se muestra en el estudio realizado se está intentando mejorar la eficiencia de estos compuestos mediante la compresión del mecanismo de acción de los mismos.




En el estudio que se ha realizado, basado en el artículo "Overexpression of synthesized cephalosporin C acylase containing mutations in the substrate transport túnel", lo que se pretende es mejorar la eficiencia de un antibiótico, en este caso la cefalosporina C.

La cefalosporina C pertenece a una clase de antibióticos beta-lactámicos que recibe el nombre de cefalosporinas. Uno de los intermediarios más importantes para dicho antibiótico es 7-ACA. Las reacciones necesarias para la producción de este intermediario conlleva condiciones rigurosas y residuos tóxicos. Por ello se buscan rutas alternativas que mejoren esta conversión.
Para la obtención de los resultados esperados, con el uso de bacterias, enzimas y productos químicos adecuados, se diseño una PCR  de SCPCAcy. Se construyo un plásmido y se muto la enzima sCPCAcy, y se hizo un cultivo de células, sobreexpresandose y se probó su actividad. Gracias a esto, pudo obtenerse el modelo de estructura tridimensional de la enzima. Por último, se obtuvo la enzima purificada.
Mediante la obtención de 12 mutantes se llegó a la conclusión de que mutando determinados residuos de aminoácidos localizados en el túnel de transporte de sustrato se obtendría una mayor actividad para la producción de 7-ACA. Además se obtuvo un nuevo diseño de CPC acilasa (enzima que cataliza la reacción), que fue sintetizada y sobreexpresada en un recombinante de E.coli.
Se realizó un estudio a fondo sobre la estructura de esta enzima; conociéndose su estructura tridimensional, así como los aminoácidos que gozaban de mayor importancia en la actividad enzimática. Así, se estudiaron los aminoácidos que formaban parte de su centro activo, aquellos que estaban presentes en el túnel de transporte de sustrato (desvelándonos la importancia que este tenía en su actividad), etc.
Con ello se pudo conseguir el objetivo indicado anteriormente, ya que se redujo el tiempo de reacción y la descomposición de CPC/7-ACA. El principal responsable de esto fue uno de los mutantes, el sCPCAcyA67G,que consiguió aumentar la productividad considerablemente, en comparación con la enzima silvestre, en un 35%.

Referencia bibliográfica y autores:
“Overexpression of synthesized cephalosporin C acylase containing mutations in the substrate transport tunel”
Ying Wang, Huimin Yu, Wensi Song, Mung An, Jing Zhang, Hui Luo y Zhongyao Shen.
Tsinghua University and University of Science and Technology, Beijing

Grupo de trabajo:  
Irene Delgado Alonso, Ainhoa González Piñeiro, María Martínez Cabanes y Claudia Victoria  Pérez Almería.