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martes, 26 de mayo de 2015

Hongos contra el cáncer

Dr. Nicholas H. Oberlies
Es obvio que el cáncer es motivo de gran preocupación en la sociedad actual. Hoy día el cáncer es una de las más importantes causas de mortalidad, sobre todo en las poblaciones desarrolladas. Eso provoca que se destinen grandes cantidades de dinero a la investigación contra esta enfermedad. Además, un problema del cáncer es que sus consecuencias y sus efectos dependen mucho del tejido afectado. Numerosos equipos científicos buscan constantemente nuevos tratamientos cada vez más efectivos con el objetivo de paliar el cáncer o mitigar sus efectos. En este contexto científico se desarrolló el trabajo de investigación llevado a cabo por el equipo de Dr. Nicholas H Oberlies en el Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de Carolina del Norte. Esta gente centró su estudio en un grupo de seres vivos aún altamente desconocido, los hongos. Y es que, en el estudio, el equipo de Oberlies  investigó la aplicación de sustancias metabolizadas por hongos en el tratamiento contra el cáncer y el desarrollo de tumores. O, ¿es que acaso pensabas que los hongos solo tenían propiedades perjudiciales para el ser humano?

En su estudio, los investigadores aislaron diferentes compuestos químicos de un hongo inidentificado del orden de los Hypocreales: monilifenona (1), acremoxantona D (2), acremonidina C (3), acremonidina A (4) y acremoxantona C (5). En la siguiente imagen se muestra la estructura de los cinco compuestos.



Estos cinco  compuestos se sometieron a diversos procesos de purificación y seguidamente se realizaron con ellos diferentes ensayos científicos para probar su actividad como antitumorales, concretamente cuatro. Sin embargo, como en todo trabajo de investigación no todos los resultados salen como uno espera y por esa razón los resultados concluyentes se extrajeron únicamente de dos de estos ensayos:

  • Con el ensayo citotóxico los investigadores hicieron crecer diversos cultivos de células tumorales de diversa índole y a partir de ellos probaron si los compuestos aislados del hongo tenían actividad antitumoral. Es decir, si el compuesto hacía estragos en la comunidad de células tumorales era un buen antitumoral, y si no, pues todo lo contrario. Para ello se vio cuánta concentración en micromolar de cada compuesto era necesaria para erradicar la mitad de las células tumorales de cada cultivo, comparándola con la concentración necesaria para ello de diversos antitumorales de probada eficacia. Los resultados fueron bastante favorables, lo que indicaba que los compuestos fúngicos eran capaces de alterar las funciones básicas de las células tumorales y provocar una situación de estrés en ellas que frenaba su crecimiento incontrolado y desembocaba en el suicidio celular o apoptosis. En la siguiente tabla se recogen los resultados obtenidos por los investigadores:
Resultados de los ensayos citotóxico y de inhibición del proteosoma

  • Con el segundo ensayo realizado por los investigadores se probó si los compuestos tenían la capacidad de inhibir  la subunidad 20S del proteosoma (en la imagen) de las células tumorales y provocar con esta inhibición la apoptosis celular. Pero, ¿cómo es posible que la inhibición de esta subunidad se traduzca en la muerte de la célula? Pues bien, el proteosoma es un orgánulo celular que se centra en identificar las proteínas que no hacen su función correctamente y reciclarlas, entre ellas proteínas tan importantes como las implicadas en el mantenimiento y regulación del ciclo celular. Si nosotros logramos la inhibición de la subunidad 20S esta función del proteosoma se desvanece, por lo que estas proteínas defectuosas campan a sus anchas por la célula produciendo un sinfín de desbarajustes que acaban ocasionando la alteración de las funciones básicas de la célula y del ciclo celular y el consiguiente suicidio celular. Al realizar el ensayo, se comprobó que los compuestos 2, 3 y 4 manifestaban una actividad inhibitoria del proteosoma bastante considerable. Con esto se probó por tanto que estos compuestos eran buenos antitumorales. 
    Estructura de un proteosoma
Como conclusión, este estudio realizado en EEUU pone de manifiesto la variabilidad de vías de investigación que se pueden abrir para lograr un objetivo de índole clínica o sanitaria en el terreno de la microbiología. Porque, si con un hongo podemos ser capaces de hacer frente a una enfermedad como el cáncer, ¿quién nos dice que cualquier otro microorganismo no puede sernos útil para luchar contra cualquier otra enfermedad?

Autores:

César Alonso Garrido
David García Escudero
Christian García Hernández
Francisco Javier Gran Gómez
Víctor López Soriano
Gabriel Sánchez Martínez

Referencias bibliográficas:

Cytotoxic xanthone–anthraquinone heterodimers from an unidentified fungus of the order Hypocreales (MSX 17022) 

Sloan Ayers, Tyler N Graf, Audrey F Adcock, David J Kroll, Qi Shen, Steven M Swanson, Susan Matthew, Esperanza J Carcache de Blanco, Mansukh C Wani, Blaise A Darveaux, Cedric J Pearce and Nicholas H Oberlies

The Journal of Antibiotics (2012) 65, 3–8; doi:10.1038/ja.2011.95; publicado online el 9 de noviembre de 2011

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2 comentarios:

  1. Muy bien el tono divulgativo. Los enlaces son correctos salvo el del artículo. El enlace te manda a la revista, pero no al artículo (debería ser esto último ya que así no tienes que buscarlo dentro de la revista)

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  2. Corregido. Ahora el doi te remite directamente a la página del artículo.

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